viernes, 3 de abril de 2026

Ahora Indra: Pedro Sánchez, el "tramposo de mierda" universal

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA
Viernes, 03 de Abril de 2026


CRÓNICAS DEL FANGO SANCHISTA


Ahora Indra: Pedro Sánchez, el "tramposo de mierda" universal

Si solo fuera el asalto a Indra aprovechando las vacaciones de Semana Santa... En nuestra infancia y  juventud se llamaba tramposo de mierda al inmundo ventajista sin valores morales ni escrúpulos que intentaba aprovecharse del esfuerzo y la honradez del prójimo. Pedro Sánchez es sin duda aquel tramposo de mierda universal de los colegios, de las universidades, de los trabajos y especialmente de la política. Un auténtico pedazo de mierda tramposo, ya mundialmente conocido.

¿Por qué es el tramposo de mierda universal que el mundo, con ciertos valores básicos, aborrece? Imaginen un partido de fútbol donde el campo no es un césped reglamentario, sino una ratonera asfixiante. Imaginen que, en lugar de once jugadores, el sátrapa llena la cancha con doscientas personas de su cuerda, una masa informe de figurantes destinados a tapar la visión, a estorbar el juego limpio y a confundir al espectador. En este escenario dantesco, Pedro Sánchez no juega al fútbol; maniobra entre el gentío, ocultando el balón bajo la chaqueta, pasándoselo con las manos de cómplice en cómplice mientras el único árbitro digno que queda -la Justicia- bracea desesperado en un mar de cuerpos vendidos, incapaz de ver absolutamente nada entre tanta maleza humana.

Es una visión patética y repugnante. Ver al tipo empujando a los rivales con ambas manos, zancadilleando la ley y rompiendo cada norma del juego con la sonrisa gélida del psicópata institucional. Lo que estamos viviendo en España no es política, es un fraude de ley continuado, una trampa de dimensiones bíblicas donde el balón -nuestra soberanía- es manoseado por una organización criminal que ha decidido que las reglas solo existen para los demás. Es el ridículo absoluto de un hombre que, sabiéndose un tramposo de mierda, pretende hacernos creer que su victoria es legítima cuando ha reventado el marcador antes de empezar el encuentro.

Tener a un criminal manejando la base de nuestra convivencia y retorciendo las leyes como si fueran plastilina es el riesgo más alto que ha corrido esta nación en décadas. Es arriesgado porque el tramposo no tiene límites; cuando se siente acorralado, no duda en quemar el estadio con todos dentro. El juego de Sánchez está siempre manipulado, adulterado por efluvios de chantaje y por esa necesidad patológica de quedarse en el poder a cualquier precio, incluso si el precio es convertir a España en un erial donde la palabra "ley" sea solo un eco lejano del pasado.

Es absolutamente inmundo que todavía haya quien aplauda desde la grada este espectáculo bochornoso. No ven -o no quieren ver- que el árbitro está siendo amordazado y que el campo está inundado de mercenarios pagados con el dinero de todos. Es la estética del pelotazo llevada al reglamento nacional: si la norma no me permite marcar gol, cambio la norma, compro al portero y expulso al público que protesta.

Pero el destino de los tiranos que juegan con cartas marcadas es siempre el mismo. Por mucho que llenen la cancha de cómplices, por mucho que escondan el balón con manos manchadas, la verdad termina por abrirse paso entre la multitud. El juego sucio de Sánchez ha llegado a un punto de no retorno donde lo patético se confunde con lo peligroso. Arriesgar a todo un país para salvar el pellejo de un clan es la prueba final de su bajeza. La Justicia podrá estar cegada hoy por la turba sanchista, pero el silbato final sonará, y ese día no habrá manos suficientes para ocultar el tamaño de su traición.

miércoles, 1 de abril de 2026

La Ingeniería sanchista del caos proyectado: Sanidad en el abismo y Nacionalizaciones masivas por votos

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA
Miércoles, 01 de ABRIL de 2026


CRÓNICAS DEL FANGO SANCHISTA

La Ingeniería sanchista del caos: Sanidad en el abismo y Nacionalizaciones masivas por votos

Mientras España se recoge en el incienso de la Semana Santa, la maquinaria del sanchismo no conoce el descanso del justo, sino el frenesí del trilero. No es desidia, ni siquiera es solo mala gestión; es una estrategia de demolición controlada

Estamos asistiendo a la voladura de los pilares de la ciudadanía para sustituirlos por un censo de agradecimiento subvencionado. El colapso de la sanidad elemental —esa Atención Primaria que era nuestra red de seguridad— no es un accidente, es el triaje de la ideología: dejar morir el derecho del nacional para abonar el privilegio del recién llegado.

Cualquiera que hoy intente acceder a su médico de cabecera se topa con un muro de cristal: listas de espera telefónicas que son el purgatorio del contribuyente y citas a tres semanas vista que insultan al sentido común. Sin embargo, en el reverso de esa moneda de ineficacia, la burocracia para la nacionalización masiva corre con una lubricación sospechosa. Se prioriza la regularización de quien saltó la valla de la legalidad frente al diagnóstico del español que lleva décadas sosteniendo el sistema con su esfuerzo. Es el desprecio al origen en favor del destino electoral.

El objetivo es la domesticación del desorden. Pretenden que nos acostumbremos a considerar la ilegalidad como un trámite administrativo previo al derecho de voto. No buscan integrar personas en una nación soberana, buscan fabricar una clientela cautiva. Cada entrada ilegal que el sistema mima, mientras el ambulatorio de barrio se desangra sin personal, es un ladrillo más en el muro que el sanchismo levanta contra la alternancia democrática. Quieren una sociedad estresada, ocupada en sobrevivir al colapso sanitario, para que no tenga reflejos ante el gran fraude que se cocina en los despachos del BOE.

La intención desintegradora es meridiana: romper la cohesión social mediante el estrangulamiento de los servicios públicos. Nos imponen una "fe de erratas" donde el asalto a la frontera otorga, en tiempo récord, la misma capacidad de decisión sobre nuestro futuro que al nacional que ha construido este país. Es la corrupción definitiva del concepto de ciudadanía: vaciar de contenido el derecho del español para llenar las urnas de un agradecimiento espurio. El fango sanchista está diseñando un futuro donde seamos extraños en nuestra propia casa, tutelados por un régimen que ha hecho de la ilegalidad su mayor caladero de poder.

Ojo avizor: mientras el país parpadea entre procesión y asueto, el aquelarre de la ingeniería social acelera. El colapso de tu sanidad elemental es la victoria de su juego sucio.

Ahora Indra: Pedro Sánchez, el "tramposo de mierda" universal

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