CRÓNICAS DEL FANGO SANCHISTA
IRÁN COMO COARTADA: EL TRUCO FINAL DE LOS FULLEROS PARA ASALTAR LAS URNAS COMO GARRAPATAS
Hay que reconocerles desde la repugnancia a estos fulleros del coche oficial y organización criminal sin vergüenza ni escrúpulos que mantienen una creatividad asombrosa para el crimen de Estado. Mientras el país asiste atónito a la degradación de sus instituciones, ellos, los ingenieros del lodo, trabajan en la sombra del BOE para perfeccionar el arte del contrabando legal.
Lo último es de una audacia que daría envidia al mismísimo Al Capone: camuflar medidas electoralistas en un decreto sobre Irán. Sí, han leído bien. Como quien esconde una baraja marcada bajo un tratado de paz, el Gobierno utiliza la lejanía de Teherán para arrimar el ascua a su sardina de votos. Ante la incapacidad manifiesta de sacar adelante unos Presupuestos Generales (PGE) -ese motor gripado por la desidia y la falta de apoyos-, han decidido que la ley ya no es un marco de convivencia, sino un puente para legitimar el crimen y la corrupción.
Es el juego sucio elevado a categoría de norma. Se apoltronan con trampas, disfrazando la supervivencia del sillón con el ropaje de la urgencia internacional. Es la perversión del Derecho convertida en sistema: si no tengo presupuesto para comprar voluntades, asalto un decreto sobre el conflicto persa y meto de rondón la propina electoralista que me permita seguir en el poder.
Para estos artistas del engaño, la ley no es el límite, es el escondite. Pero se olvidan de un detalle: los que llevamos 40 años de lucha en las trincheras de la palabra conocemos bien el olor del fango, por mucho perfume de "Estado" que le pongan. No hay decreto, por muy lejano que sea el país que lo titule, que logre tapar el hedor de un Gobierno que ha hecho de la trampa su única ley de vida.
En otros tiempos de mayor dignidad y memoria social, a estos trileros del erario se les reservaba el oprobio de la plaza pública, la brea y las plumas; hoy, sin embargo, parece que su único destino es el deshonor de quedar encerrados para siempre en la jaula de su propia infamia.
Resulta repugnantemente relevante que necesiten invocar el conflicto en el Golfo Pérsico para no ahogarse en su propio charco electoral. Al final, tanta pirueta legal solo sirve para confirmar una sospecha: que para ellos, Irán no es un problema geopolítico, ni la vida ni la muerte, ni sus purísimas madres, sino simplemente el último biombo para que no se les vea el plumero mientras asaltan las urnas en tanto la corrupción se les sale por las narices donde ya no cabe, a tenor de la pariencia de algunos, la coca que se tendrá que esnifar a este paso por el más bajo cerebelo por dodne defecan las ideas inmundas para apoltronarse como garrapatas en el poder.
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