CRÓNICAS DEL FANGO SANCHISTA
Conde-Pumpido: la mirada torva de la justicia al servicio del Fullero
Hay miradas que son sentencias antes de ser palabras. En los ojos de Cándido Conde-Pumpido no habita la ley, sino la estrategia del sicario jurídico. Su última maniobra para permitir que el sanchismo gobierne sin Presupuestos e incendie las calles si pierde el poder es el acta de defunción definitiva de la división de poderes. El de la "mirada torva" en el Tribunal Constitucional ha decidido que la voluntad del Fullero está por encima de la soberanía nacional, retorciendo el Derecho hasta convertirlo en un chicle que solo estira hacia la impunidad de la Moncloa.
Ya no se oculta la maldad tras la seda de la toga. Conde-Pumpido ha pasado de ser el garante de la Carta Magna a ser el enterrador de la libertad de los españoles. Al blindar la capacidad de Sánchez para esquivar el control parlamentario de las cuentas públicas, está dinamitando el último puente que nos unía a una democracia reconocible. Es la culminación de un plan trazado en las alcantarillas de la ambición: convertir al Alto Tribunal en una extensión del despacho del César, donde las leyes no se interpretan, se ejecutan según el capricho del sátrapa.
Es la "carroña institucional" en su estado más puro. Mientras el ciudadano de a pie se asfixia bajo la bota de una gestión caótica, el impostor guardián de la Constitución le entrega las llaves de la caja y del mando a quien ha hecho de la mentira su única forma de Estado. Esa mirada delata el cinismo de quien sabe que la Historia lo juzgará, pero confía en que el fango que él mismo ayuda a remover sea tan espeso que nadie pueda ver el rastro de su traición. Pero se equivoca: bajo el Blasón de la verdad, su mirada aviesa queda hoy retratada para siempre en el muro de la infamia.
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