CRÓNICAS DEL FANGO SANCHISTA
La Ingeniería sanchista del caos: Sanidad en el abismo y Nacionalizaciones masivas por votos
Mientras España se recoge en el incienso de la Semana Santa, la maquinaria del sanchismo no conoce el descanso del justo, sino el frenesí del trilero. No es desidia, ni siquiera es solo mala gestión; es una estrategia de demolición controlada.
Estamos asistiendo a la voladura de los pilares de la ciudadanía para sustituirlos por un censo de agradecimiento subvencionado. El colapso de la sanidad elemental —esa Atención Primaria que era nuestra red de seguridad— no es un accidente, es el triaje de la ideología: dejar morir el derecho del nacional para abonar el privilegio del recién llegado.
Cualquiera que hoy intente acceder a su médico de cabecera se topa con un muro de cristal: listas de espera telefónicas que son el purgatorio del contribuyente y citas a tres semanas vista que insultan al sentido común. Sin embargo, en el reverso de esa moneda de ineficacia, la burocracia para la nacionalización masiva corre con una lubricación sospechosa. Se prioriza la regularización de quien saltó la valla de la legalidad frente al diagnóstico del español que lleva décadas sosteniendo el sistema con su esfuerzo. Es el desprecio al origen en favor del destino electoral.
El objetivo es la domesticación del desorden. Pretenden que nos acostumbremos a considerar la ilegalidad como un trámite administrativo previo al derecho de voto. No buscan integrar personas en una nación soberana, buscan fabricar una clientela cautiva. Cada entrada ilegal que el sistema mima, mientras el ambulatorio de barrio se desangra sin personal, es un ladrillo más en el muro que el sanchismo levanta contra la alternancia democrática. Quieren una sociedad estresada, ocupada en sobrevivir al colapso sanitario, para que no tenga reflejos ante el gran fraude que se cocina en los despachos del BOE.
La intención desintegradora es meridiana: romper la cohesión social mediante el estrangulamiento de los servicios públicos. Nos imponen una "fe de erratas" donde el asalto a la frontera otorga, en tiempo récord, la misma capacidad de decisión sobre nuestro futuro que al nacional que ha construido este país. Es la corrupción definitiva del concepto de ciudadanía: vaciar de contenido el derecho del español para llenar las urnas de un agradecimiento espurio. El fango sanchista está diseñando un futuro donde seamos extraños en nuestra propia casa, tutelados por un régimen que ha hecho de la ilegalidad su mayor caladero de poder.
Ojo avizor: mientras el país parpadea entre procesión y asueto, el aquelarre de la ingeniería social acelera. El colapso de tu sanidad elemental es la victoria de su juego sucio.
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